El sofocante calor que reinó ayer en Orellana la Vieja, y por extensión en las comarcas de La Serena y Vegas Altas, sirvió para dos cosas. Por un lado, para incrementar el número de visitantes en la playa orellanense, que se desplazaron con el fin de disfrutar de un refrescante chapuzón y combatir unas temperaturas superiores a 40 grados. Y por otro, para hacer casi imperceptible la bandera azul que ya distingue a esta zona de baño por su calidad, pues la ausencia de aire evitó que la esperada bandera ondeara ayer en todo su esplendor.
Faltaban ocho minutos para la una del mediodía, cuando a través del mástil colocado junto a los merenderos empezaba a izarse la bandera azul que sitúa a la playa Costa Dulce de Orellana la Vieja como la primera zona de baño de interior de España galardonada con este distintivo, concedido por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor-Fundación para la Educación Ambiental (ADEAC-FEE).
Con este acto se ponía la guinda a más de tres años de trabajo conjunto, entre las administraciones central, regional, provincial y local, para situar a la Costa Dulce de Orellana en un lugar privilegiado entre las zonas de baño del país.
Una playa con una calidad de agua excelente, que se ubica en un enclave con múltiples figuras de protección medioambiental, siendo además un lugar idóneo para la práctica de deportes acuáticos, como la vela o el piragüismo.
Calidad del agua
De la calidad de las aguas de este pantano podía dar buena fe Luisi Tejeda, una emigrante que ha vuelto para quedarse en Orellana, tras más de 40 años viviendo en Madrid. Ayer compartía refresco con otras dos amigas en uno de los chiringuitos y no dudaba en 'vender' a su playa lo mejor que podía: "Tenemos un barco y muchas veces han venido con nosotros amigos buzos, que nos han asegurado que no habían visto un agua tan cristalina como la de nuestro pantano".
Mientras Luisi se abanicaba, Eugenio Morales se afanaba en atender con celeridad a los numerosos clientes que se arremolinaban en el mostrador de su chiringuito, desde donde se podía divisar ya la bandera azul. Un distintivo que no duda en afirmar que ha servido de efecto llamada para el incremento de visitantes: "Sin duda alguna, la bandera azul ha hecho que aumente la gente que viene a nuestra playa. Ahora, es un no parar continuo".
Prueba de ello, es que el pasado domingo pasaron por la playa algo más de 3.000 visitantes, contabilizándose un millar de vehículos que estacionaron en el aparcamiento.
Al acto de izado de la bandera azul asistió la Delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira, que hizo un llamamiento a los vecinos de Orellana y de alrededores, para que "cuiden el entorno, con el fin de que esta bandera no nos la quiten".
También estuvo la Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, Manuela Holgado, el presidente de la Diputación de Badajoz, Valentín Cortés, que considera esta distinción como un incentivo más para potenciar el "turismo sostenible" de la región y el alcalde de Orellana, Pedro José Sanz.
Un primer edil que recordó en su discurso el carácter "sexista" que la playa distinguida tuvo hace muchos años, cuando el cura de entonces la dividió en dos zonas, una para hombres y otra para mujeres. Afortunadamente, la Costa Dulce ya no es ni sexista ni local, pues ahora ya presume de proyección nacional.
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